Menudo disgusto más grande. Resulta que mi querida amiga Elena Latón me regala una foto suya y voy yo y la pierdo. Ahora, el mirarla, lo único que veo es el dibujo de un saxofonista con las narices enormes.
¿Vosotros sois capaces de encontrar a Elena?
¡Buff, menos mal! La he encontrado y aquí está la solución.
Vaya, vaya... Justamente ayer vino a la pajarería de Elena Latón un buen amigo que tenía un problema. Lo que ocurre es que había estado jugando con su mascota y, de repente, en un momento de distracción, se le perdió y todo lo que había en la habitación era su gato Luisito.